La reforma del 2030: más de lo mismo, pero después
¿Internet libre? ¿Reelección justificada? ¿Nepotismo encubierto? A veces, los discursos suenan a cambio, pero huelen a lo de siempre.
La llamada reforma electoral que “entrará en vigor hasta 2030” promete muchas cosas: regulación del uso de internet en campañas, modificaciones a la reelección, ajustes al sistema de partidos. Pero ¿qué hay detrás de esa fecha aplazada y ese aire de “innovación” democrática?
Primero lo primero: 2030 no es casualidad. El sexenio actual ya estará en los libros de historia y los responsables de estas reformas estarán (en teoría) lejos del poder. Es una jugada inteligente: legislar sin hacerse responsables de las consecuencias inmediatas. Pero también es una forma cómoda de evadir la rendición de cuentas.
Mientras tanto, lo que sí sigue vigente es el nepotismo descarado. Funcionarios de cuarta generación, “hijos de”, “primos de”, “consentidos de”, siguen llenando cargos sin importar méritos ni preparación. Y nadie se escandaliza. Se normaliza. Se institucionaliza.
¿Y la reelección? Nos dicen que fortalece la continuidad y permite evaluar a quienes gobiernan. Pero en un sistema donde no hay transparencia real, ni control ciudadano efectivo, la reelección se vuelve solo una herramienta más para mantener el poder entre los mismos de siempre.
El uso de internet es otro punto clave. Aunque se diga que se regulará para evitar manipulación o abuso de recursos, no podemos ignorar que la verdadera batalla está en el control de la narrativa. Y cada intento por limitar lo que se dice y se comparte en redes podría ser un intento de censura disfrazada de legalidad.
¿Y la ciudadanía?
Seguimos esperando reformas que garanticen justicia, no privilegios. Que eliminen los amiguismos, no que los pospongan. Que pongan candados reales al poder, no ventanas abiertas para que entre quien tenga el apellido correcto.
2030 suena lejos, pero la lucha es hoy.
Porque si no alzamos la voz ahora, para entonces ya nos habrán puesto otro disfraz a la misma simulación de siempre.



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